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Vivir feliz como en la niñez

  • Foto del escritor: Maria Francisca Mayorga Perez
    Maria Francisca Mayorga Perez
  • 25 sept 2019
  • 3 Min. de lectura

Durante mi vida, en ocasiones veo lo rápido que ésta paso, repaso en mi mente, cuando jugaba, escondido, bolinchas, trompos, salve la faja o el tarro, quedo chino, saltando la cuerda, rayuela, cromos, en fin... ¡como lo disfrute!


Hoy difícilmente hacemos eso porque nos da miedo que nos llamen niños, que nos tachen de inmadur@s, falta de seriedad... pero no saben que el revivir nuestra niñez nos alimenta el alma y el espíritu, nos fortalece la mente, nos liberamos de los prejuicios y estrés de hoy.


El recordar o vivir como la niñez, nuestro corazón se vacía de maldad, aleja la tristeza, cura aquellas heridas que aún tenemos abiertas y las cargamos. El maestro Jesús nos dijo:


"Sed como niños..."

Ellos saben perdonar, compartir, sonreír, llevan la felicidad y la fantasía a todo lado, viven la vida sin importar que pasará después del minuto que sigue, tratan a todos por igual, no hacen ninguna distinción. El adulto es quien corrompe la vida del menor, le enseña a separar, a odiar, a mentir, a ver que primero están ellos que los demás, que lo material vale más que lo espiritual.



"No le cargue soledades y tristezas que no son de ellos"

Nos enseñan cosas que no forman parte de nuestra vida y entorno, no van de acuerdo a lo que nuestra mente tenemos como vivir. Llegan a incluirnos su modo de vida adulta, nos quieren mostrar lo duro, difícil y triste de vivir. Montan un futuro que quizás no queremos, se confunden con admiración en querer serlo algo.


Cuando niña, me decían, usted debe ser igual que fulano o zutano, no está para que haga lo que se le de la gana." Si decías que querías otra cosa, te regañaban, o amenazaban, por considerar que era rebeldía, si llorabas, te montaban etiquetas donde mejorar o calmar, te hacían sentir mal.


No podía mostrar mi identidad de género, porque me veía amenazada, porque sentía que podía perder la vida, o, abandonada en las calles. Guarde sobre y dentro de mí, la mujer que era, todo mi ser despertó como mujer a la edad de 9 años. Mi felicidad truncada, mi vida amarrada a lo que la sociedad decía, cargar con un nombre que no me era fiel a mi sentir. Si pensaba que tuviera alguna relación a esa edad podía quedar embarazada, porque todo me decía ser mujer, el pene, para mi no era que significaba ser hombre, si no parte de la mujer.


Pero tristemente la sociedad busca eliminarte todo, con sus rechazos, odios y desprecios. Quizás algunas cosas, cambiaron en mí, pero nunca el ser mujer.


Desde niña, pasaba llorando mucho, y nunca me preguntaban porque lloraba, solo decían de forma despectiva que parecía una marica o una niña. No entendía porque era malo el externar tus sentimientos... hoy veo que también era cruel, que me negaran eso.


Cuando me sentía mujer, porque buscaban esclavizarme con, "debes hacer trabajos de hombre para que no seas un marica, los hombres no son raritos". ¿Porqué no dejaban que fuera yo de niña, porqué no me dejan descubrir la vida, porqué no me dejan ser feliz, porqué no desean que vea la vida llena de colores"


Termino diciendo que el Maestro Jesús dijo y lo comprendí muy bien ahora que soy adulta:


"...aquel que resguarde su vida la perderá..."

Cuando escuchaba decir algunos de mis amigos decirme, "la gente no debe darse cuenta de lo que uno es porque te hace daño". Y me volvía la frase anterior, si no vivo, la perderé, en tristeza, amargura, sufrimiento, egoísmo, odiando, haciendo mal, depresiva... fue cuando dije, no más, debo rescatar mi vida, debo dar los colores que vi cuando era niña, debo ser aquella que siempre era feliz, amar la vida, amar a tu prójimo, porque amándote, amaras a Dios y a los demás.


Hoy mi niña a vuelto, no cree en la maldad de las personas, llora pero esta vez no hay dolor, no hay tristeza, lloro, porque la gente no sabe que ser feliz en los mejor, las heridas han cicatrizado, mi piel, mi alma, y espíritu recobra su brillo. Déjeme decirles que ser y volver a la niñez no es perdida de tiempo ni inmadurez, es gozar la vida es curarse, es saber donde esta Dios en tu corazón.

 
 
 

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