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La realidad de un transgenero desde sus inicios. Parte I

  • Foto del escritor: Maria Francisca Mayorga Perez
    Maria Francisca Mayorga Perez
  • 25 abr 2019
  • 6 Min. de lectura


Muchos piensan que hay alguna facilidad, de que una persona gay no genera ningún inconveniente en la vida, porque decide decirlo o guardarlo. Pero que hay del transgenero.


Sufre más que el homosexual, porque el trasfondo es mas evidente ante los ojos de la sociedad. Tengo memoria desde que estoy en el kinder. A mi madre le comentaba en mas de una ocasión, las veces que me dejo en el kinder, lo que hacia en el, las quejas que le daban de mí. Cuando cursaba el noveno año por segunda vez de la escuela (la anterior maestra me dejo por enfermedad ya que padecí de neumonía y estuve internado más de un mes), sentía una atracción por estar jugando con las niñas que con los varones, estar con sus muñecas, los juegos de cromos, y pasar contando las fabulas o cosas de niñas. La maestra Canales se molestaba porque estuviera ahí, le decía a mi madre: “ Su hijo solo estar con las niñas, a cada rato le tengo que estar mandando con los varones a que juegue bola...” Mientras me mandaban en ocasiones veía a lo lejos a mis compañeras jugando rayuela, salto la cuerda o cantando alguna canción en rueda de las que existían en ese entonces. Pero en una ocasión a la edad de nueve años le pedí a Dios que no me dejara envolver por lo que la sociedad dijera, ni que los hombres vean en mi una santificación, quiero ser integro. A esta edad pidiendo a Dios su sabiduría para lograr una vida honesta, sincera y sobretodo respetuosa, hacia mi y los que me rodeaban.Luego para sexto año, había momentos en la que mi maestra tenía que ir a reuniones, y aprovechaba para conversar con mis compañeras, una de apellido Fernández, nos poníamos a contar de una fabula que para nosotras nos encantaba mucho, y era Candy Candy, como estábamos en el grupo de flautas de la escuela, por oído sacamos las canciones y las compartíamos, ... esa fabula me hacia feliz, me identificaba mucho con ella, hasta quería llamarme así, pero veía muy lejana esa realidad.


Desde mi niñez fue difícil saber que era confianza hacia mi madre, mis abuelos o hermanos, de mi papa (nunca lo fue y nunca vivió con nosotros) no puedo decir mucho porque lo que genero fue tenerle miedo, ya que lo veía como castigador, y tener presente eso, me generaba tener el silencio como mi amiga.


Llego lo que era el colegio, la etapa ahí fue también difícil, por que, no se sabía con que te toparías, un mundo totalmente diferente, gente con mayor espuela, otras quizás no tanto. Pero si estaba seguro, que si se daban cuenta, la burla era grande, y el señalamiento peor. ¿Porqué digo esto? Teníamos un profesor de cívica, que era gay, en realidad, el no se metía con nadie y hasta donde sé, nunca se le insinuó a algún alumno, era muy raro que se burlaran, porque generaba ese respeto y además no daba importancia a lo que decían. Esto me hizo ver que sería una base para mi vida, que si llegaba alguien a mi lado, seria porque el destino así lo quiso, y hasta la fecha así ha sido. Comencé a sentir en la necesidad de tener el pelo largo, porque iba a formar parte de ser mujer, esto ocasionó que figurara los dimes y diretes entre mi madre y yo. Para tenerlo solo hasta la altura del cuello, fue una osadía, pero con muchos escapes para el barbero que sacaba la cita :P pero no y luego a seguir con el pelo corto, porque las cosas empeoraban con lo del pelo. Me encontré con un compañero que le veía tener las cualidades de ser gay, pero en ese entonces en saber, era si te lo contaban la misma persona, sino, todo era mera especulación. Nunca sentí tener atracción hacia la mujer, no formaban parte de mi vida, tan solo como amigas o compañeras.


Al llegar al tercer año del colegio, pase al nocturno para trabajar, ahí entre a las bodegas de una empresa de comercio y la verdad fue como si la vida me castigara, porque tuve que soportar, los constantes abusos de puestos, obligándote a cargar cosas pesadas, y por no perder el trabajo, como buscar la forma de tapar mi naturaleza, quise jugar de hombre, pues si era un golpe para mi orgullo, positivo y negativo. Positivo porque demostré que podía hacer valer mi condición como persona y no la señalarán de pendejo. Pero negativo, al hacer un trabajo de la cuál considere que no era para mi forma de sentir. Luego contrataron a un joven al departamento de aseo, cuando entro muchos se burlaron de él, pensé que iba a renunciar, y no, siguió con el trabajo, le hicieron muchas cosas feas cuando el compartía casillero con todos, así que la gerencia tuvo que pedirle no guardar mas sus cosas ahí, y le consiguió uno para él en otro lado de la empresa, así podía llegar con toda tranquilidad. Tuvo que mantener una distancia con los de bodega, para que no generará más fricción. Me puse a pensar, porque no había un balance en el respeto, ya que él no se metía con nadie. Una vez lo fui a buscar y como no lo encontraba, llegue donde estaba su locker, y la verdad me causo envidia ver como lo tenia, todo ordenado, tenia una mesa y ahi tenia su perfume, como cremas para la cara y manos. Ya era mas cosas al saco, no dejo de pensar que mi carácter sin darme cuenta fue cambiando, ya no era la misma persona de la cual era silenciosa, inteligente, respetuosa, mi paso de modelo se perdió :D ... me comencé a ver como todo un macho, fumando, uno que conquistaba mujeres, usando corbatas, buen perfume de hombre, (antes no usaba) y llegué al punto de tener un carácter difícil. En mi vecindario, una vez un conocido de tragos, -hasta eso entre a los vicios- me dijo una vez que íbamos para su casa, “Ramón te quiere partir la cara, porque sos muy respondón.” Le dije: “No le tengo miedo, ves - me dijo él- a veces es mejor la diplomacia y no caer en los pleitos sin sentido.” La verdad que me dio que pensar, y analice a profundidad sus palabras. Así que luego a cada respuesta le agregaba un poco mas de sutileza, y no me partieron la cara XD. Me volvió las ganas de tener el pelo largo y fue otro pleito con mi madre, porque decía que no era de hombres. -ya había dejado los vicios del cigarro y del alcohol porque ya tomaba todos los días, no trabajaba para ninguna empresa vivía de la renta :S - y le contesto que eso no tenía nada que ver con el asunto. El cambio de carácter que tuve para demostrar algo que no era había fraccionado una relación de Madre e Hij@. Ya mi presión por ser lo que debía ser, aumentaba. Más cuando te dicen que te cortan el pelo cuando duermes :S Reflexione muchísimo, durante varios días, no quería engañarme, ni hacerlo con los que me rodean, además en mi familia no podía contar con ese apoyo, por estar educados a la antigua, donde la consigna de “hombre es hombre y mujer es mujer”.Comencé la etapa trague por necesidad, aguante por que las cosas no se den, y que la camisa de fuerza en mi verdadera forma de ser no reviente. Habían ocasiones al quedar solo en casa, lo disfrutaba, porque podía ser yo misma, caminaba, hacia lo que me hacia feliz, ser mujer. Cuando escuchaba las llaves donde llegaba mi familia, finalizaba la película.


Cuando andaba por la capital miraba las mujeres como se veían y en ellas un reflejo de como me vería con esa ropa. Tenía en mi vida mucha zozobra, del porque no podía

imagen con fines ilustrativos

serlo, tan solo por amor a mi madre, lo hacia. Sé que muchos no lo comprenderán, pero aparte de mi caso, había otros inconvenientes familiares que hacían el vivir mas tenso el ambiente, si agregaba lo mio. No concebía la forma de hacer ver la sociedad de los transgeneros.

Sólo sirven para estar en la calle y satisfacer las necesidades de algunos, no son de Dios.

continuara...



 
 
 

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